Mostrando entradas con la etiqueta fin de año. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fin de año. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de enero de 2012

Fin de año

Pronto terminaremos el año, y aunque los días son como todos los días, las reflexiones como los recuerdos son inevitables. Porque le damos un descanso al cálculo de la razón, y dejamos devenir el tiempo  para que en su libre el transcurrir nos deje participar de la fiesta del pensamiento… pensamiento que trae esos aprendizajes que resbalan de los libros y se quedan en ese intangible que llamamos experiencia de vida.

Y es que este año aprendí, que las piedras del camino duelen y hasta lastiman, pero mientras sana la herida, se crece en el silencio, y se descubre la tibieza del abrazo amigo.

Aprendí, que a veces tengo espinas con las que puedo dañar. Pero al darme cuenta, y no sin dolor, pude ver la soberbia y el egoísmo camuflados, engañándome.

Y en ese de-velo, conocí la longitud del instante de desasosiego pero también la fragilidad que te hace pequeña, tan pequeña como para caber en la mano de un creador que ama más allá del error.

Aprendí, que una vida plena significa, responsabilidad, esfuerzo, trabajo, renuncia pero que esas condiciones carecen de sentido sino se armonizan con la paz interior.

Y que la paz interior hay que cultivarla cada día, con pequeños gestos, con aceptación de lo eventual,  con la entrega tranquila a los sencillos deleites, evitando que la eficacia del reloj quite la magia de lo cotidiano, haciendo perder la textura que late en el instante.

Porque aún en ese instante, se juega el sentido de estar vivo, humanamente vivo y es donde encuentra cobijo lo que hago o deshago, la lágrima y la risa, el proyecto y también el recuerdo.

Por eso, este año aprendí, que es tan grande e inmerecido el regalo recibido  que no cabe en la palabra, tal vez en la oración, en el silencio o simplemente en continuar caminando por estos senderos en construcción perpetua que es la vida, con la mirada cándida y las manos abiertas.

Jackie

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Fin de año

Estimados docentes

Llegaron al final del año, y en el cruce de rutas que compartieron con sus estudiantes quedaron las huellas de los intercambios. Habitualmente hacemos “balances”  y salen de nuestra mochila anual los logros pero también se deslizan aquellos proyectos  que se perdieron en el camino entre las hojas de la rutina, la vorágine de actividades y los combates de los relojes.

Quienes compartieron los cursos, tienen en su interior una llamita de búsqueda, aún laten preguntas que empujan hacia lo incierto e inesperado, aún tienen esa energía vital que conecta existencialmente con los estudiantes. 

Porque para generar el deseo de aprender hay que primero permitirse desarrollar el deseo de enseñar, el dejarnos acariciar por la magia del desafío que es pensar distinto, quebrando nuestras propias rutinas, esas que nos hacen sentir cómodos.

Para el 2011 nosotros les deseamos un calendario donde lo central no sea la rutina sino la motivación, esa que nos mueve, nos disloca, nos agita, nos hace cambiar, nos hace nacer nuevas ideas. Porque como dice Pedro Luis Barcia “Ser creativo es darse permiso… es quererse buscando la libertad feliz”.

Para todos, un muy buen nuevo año.

Leí el cuento “La puerta en el muro” de Georges Wells, me pareció muy interesante para pensar a fin de año, sobre el modo como a veces nos conducimos para enfrentar cada día. ¡Cuántas veces! tememos entrar por esa puerta que simboliza lo diferente e invita a atreverse a ir más allá de lo convencional. Los invito a leer este texto, lo pueden encontrar (aunque con algunos errores gramaticales o de tipeo) en http://www.temakel.com/cuentohwells.htm